
Levantad los ojos para amanecer con la tempestad de las ideas. Es una manera de hacer acopio de nuestras pesadillas y temores, de refrescar la mente sin quedar atrapados en una rutina que, aunque a veces parezca sublime e incluso aconsejable, puede impedirnos comprender la forma en que nos reencontramos con nuestro pasado.
Con frecuencia reflexionamos sobre la vida sin estar en posesión de la verdad. Sin embargo, nos aventuramos a afirmar: «Esto es así» o «Esto no es así». La verdadera claridad de la mente llega con el devenir del tiempo, con la experiencia y con la serenidad que nace de la reflexión.
Aprendamos a concentrarnos y a confiar en cada momento para no quedar paralizados cuando sintamos que no somos capaces de discernir la verdad por nosotros mismos. Todo proceso de comprensión requiere paciencia, humildad y apertura.
Por eso estamos aquí con vosotros: para alentaros a averiguar, aprender e intuir el camino que puede conduciros hacia vuestro objetivo y a una comprensión más profunda de la vida.
No seáis impacientes. Todo llega en su debido momento, y todos seremos guiados hacia una luz donde aquello que hoy permanece oculto se hará evidente.
Sed valientes para preguntar, porque toda pregunta sincera encontrará su respuesta.
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