Un lugar para aprender a transformar la oscuridad en aprendizaje y vivir de manera más consciente.

Cuando Dejé de creer en DIOS.

Cuando la vida, camina a tu favor el hombre se cree que no necesita de más que uno mismo. Así comienza mi historia. 

  Un día deje de necesitar dinero porque todos los días lo tenía, tenía salud y amor. Lo tenía todo. Ese día hablé en alto y dije DIOS no existe. A partí de ahí mi vida cambio.

15 días después (2018):

Nos fuimos de viaje a Londres, toda la familia en el viaje comencé a notar que me salieron muchos moratones (no le di importancia), cuando me ponía los cascos de música salía sangre (no le di importancia). Estaba muy cansada.

 Al llegar a Madrid, un viernes se me pusieron los ojos rojos. Al ir a casa en la estación de Chamartín no podía tirar de mi cuerpo estaba excesivamente cansada. Aquí fue la primera prueba. La estación de tren estaba a rebosar de personas, pensando en su fin de semana y yo no era capaz de llegar a entrar al vagón, mire suplicando al maquinista y el me miro y me espero (reconozco que sentí que me estaba diciendo, tranquila sube te espero).

Cuando llegue a casa, además de ojos rojos tenía también decimas de fiebre. Nos fuimos al hospital y ya no Sali de allí hasta que pasaron cinco meses.

  Al ver mi hemograma, los médicos me dijeron que sería muy probable que esa noche no saliera de allí, temieron por mí vida. Era sábado ya por la noche y hasta el lunes no podrían realizar las pruebas pertinentes, pero mi diagnostico era Leucemia. De tenerlo todo a nada en un segundo. Mi cabeza se fue del hospital y se puso a correr por un campo de flores, no quería seguir escuchando, fue terrible.

 Pude llegar al lunes, el diagnostico cambio de Leucemia a Aplasia (No había escuchado esa enfermedad en mi vida), Me comentaron que anteriormente tuve que comer algo con pesticidas, bebido, pintado, mi cuerpo reacciono hacia algo brutalmente y mis propios anticuerpos hicieron desaparecer mi medula (todo ello ha tenido que ser en torno de 15 Días). Se regeneraba sola o trasplante o fin. 

Las primeras semanas fueron horribles, mis pensamientos se iban a una sola pregunta. ¿Por qué a mí?, dejaba mi cabeza volara a otro sitio y me negaba a ver la realidad que me había tocado. 

 Hasta que un día empecé a realizarme otra pregunta ¿Porque no a mí? El cambio fue brutal, mi cabeza entendió que morir, nos ocurría a todo ser humano y eso fue un alivio, me había tocado y ya esta y en el interior de mi alma sabía que existía otra cosa aparte de esto. 

 Entre tanto, mi marido comento mi enfermedad en su empresa y llego a un gran directivo (que causalmente había tenido esta enfermedad, en Europa es rarísima entorno al 2%), en cuanto se entero quiso ponerse en contacto conmigo, le dije que con llamar me parecía bien, que no hacía falta que viniera a verme (yo seguía en una habitación, donde no podían verme, no tenía glóbulos blancos, cualquier virus, bacteria era mi muerte). 

Me llamo, la segunda prueba. Antes de empezar hablar conmigo, me hizo una sola pregunta: ¿Crees en DIOS?, en ese momento se me cayeron dos lagrimones y por supuesto dije SI, claro que SI. 

Vieron que mi medula no se movía, la recuperación no llegaba, así es que los médicos (recuerdo un médico jubilado que el día de Navidad lo paso conmigo para darme ánimos), me informaron o aparece una medula, y si no podemos hacer nada más. En lugar de venirme abajo tuve esperanzas de que saldría bien. 

 En ese tiempo de espera, hubo días nublados, pero los recuerdo con optimismo no podía salir de una habitación, pero la música como la de gladiador me subía el ánimo. Una mañana llego unas de mis hematólogas y me dijo al entrar, tercera prueba. “Esto no te lo tomes como que estas en un hospital, piensa que es un retiro espiritual”. La mire y dije me lo ha dicho por algo, no puede ser que venga de ella sola.

 Así es que eso hice, pensar en la vida, la muerte, Dios, el universo, etc.… y en esas que estaba meditando o lo que sea, me acorde de la oración que dice: “En este valle de lágrimas”, En ese momento sonreí y dije lo tengo el mundo actual, la tierra es el infierno o dónde venimos a pasar pruebas a pasarlo mal a tener experiencias desagradables, y cuanto mejor seamos en las nuevas vidas cuando volvamos aquí, pasaremos unas pruebas más leves. Estaba hablando de la reencarnación, la tierra es un experimento para jugar (Mi cabeza lo tenía claro)

Cuando llegue a la compresión de esos temas, un día de febrero por la mañana llego mi hematóloga Virginia y me dijo: “Tenemos una medula para ti viene de Alemania (una chica de 31 años con un hijo, un Ángel), en marzo te vas a otro hospital a ponértela.”

 Como todo no iba a ser bueno, tuve que pasar otra prueba, me puse amarilla (bilirrubina ALTA). Pensaban que mi hígado había dejado de funcionar, si era así no había solución. Hicieron todas las pruebas y al final solo tenía piedras en la vesícula, que cambiando la alimentación y alguna medicación de más se solucionaba.

Cambie de hospital, para la preparación de mi nueva medula. Fueron momentos difíciles, pero ilusionantes. En esa planta estábamos seis personas que nos estaban realizando el trasplante de medula. 

Lo primero que me dijeron al entrar en el nuevo hospital o sales el 16 de abril de 2019 (antes NO), si va regular a la UCI, o no sales. Reconozco que me puse en tensión, pero al menos tenía alguna solución y con eso me conformé.

El primer paso, fue poner quimioterapia, raparme el pelo (ahora lo pienso, estaba deseando que pasara, porque eso significaba que pronto saldría de allí). 

 El día que me iban a poner la medula un 15 de marzo, la noche antes me llamo el directivo para darme suerte, y decirme que para él fue como la noche de los reyes magos, o la de Navidad, que lo disfrutara y eso hice.

Los dos días posteriores fueron duros, porque me pusieron una quimio muy fuerte para matar los rastros de mi medula y solo quedara la nueva, pero a la vez esperanzadores la posibilidad de salir se acercaba.

 A últimos de marzo la cara de mis hematólogos cambió venían con una sonrisa en la cara, lo cual me lo transmitía. De todos modos, iba bien, pero siempre había que ir paso a paso.

El 6 de abril (sábado), una hematóloga en prácticas llego donde yo estaba y me dijo quieren darte de alta el 8 de abril, pero no sé qué pasara. Mi cara cambio porque si los datos de mi medula eran buenos, pero todavía no habían llegado a ser óptimos para poder salir (en esa época, el hemograma era capaz de leerlo como un médico). El 8 de abril llego, y no paso nada (todo iba bien), supongo que la hematóloga de prácticas no se había enterado. Y allí llego mi cuarta prueba: el 9 de abril (mi cumpleaños), llego mi hematóloga y me dijo te vas. Pero como, si todavía no tengo los datos, mi medula va bien, pero no estoy con los datos para salir. (no me dio más explicación). Cuando me estaba vistiendo llego la hematóloga en practicas y me dijo. La semana pasada nos llegó un caso de vida y muerte, si no lo entramos en una habitación se muere, por eso te vas (de las seis habitaciones, yo era la que mejor estaba). Así es que le dije no se hable más me voy. (el que tenga oídos que oiga)

 El 16 de abril volví a consulta externa y allí me vieron el hemograma y efectivamente era el día que me tendría que a ver ido.

 Necesite dos años para dejar todo tipo de medicación y estar al 100%. En ese tiempo, compañeros de habitación alguno partió. Otros tuvieron la enfermedad de injerto contra huésped (no es nada alarmante, con una medicación se detiene), pero a mi no me paso nada, le pregunte a mi hematóloga por ello, porque a todos le habían pasado algo y a mi no. Ella dejo de teclear el ordenador, me miro, y me dijo: “lo tuyo no ha sido normal”.

Llevo ya siete años ( 2026 ) con mi nueva medula, solo voy una vez al año a mi revisión, no tomo ninguna medicación. Tengo otra nueva hematóloga y delante de mi marido y a mi nos ha dicho, tu caso lo tenemos como excepcional, con un caso tan grave, eres la única en este hospital que este se encuentre tan bien.

El (Dios) me quiso hacer un regalo para aprender y abrir mi conciencia.

 Después de contar solo puedo decir una y mil veces: CREO EN DIOS.